martes, 18 de octubre de 2011

“La militancia antes era más genuina”

Por Alejandra Garbin

Entre mates y bizcochitos, Lautaro R.C (no quiso que se publicara su apellido), de 24 años, con un semblante serio y mirada concentrada, hizo un repaso sobre su intensa y joven militancia en la Izquierda Socialista (IS).

A primera vista, nadie podría adivinar que Lautaro apenas llega al cuarto de siglo. Su voz grave -templada por la abundancia de cigarrillos negros-, su postura circunspecta, su hablar pausado y su elaborado discurso lo hacen parecer un experimentado militante, que lleva años en la izquierda. Cuenta que empezó a militar en el 2004 desde el Movimiento Socialista de Trabajadores (MST). Tenía apenas 16 años, y admite que por ese entonces la influencia de su papá fue definitoria. Duda un momento, pero finalmente continúa su relato. Explica que su padre es chileno y militó intensamente en el Partido Comunista de su país durante la época en que cursaba en la universidad. Por ese entonces, la presidencia de Salvador Allende llegaba a su abrupto y forzado fin, y el padre de Lautaro se vio obligado a emigrar a la Argentina para preservar su vida.

“Toda esta historia marcó mi decisión de militar, además del discurso constante que hubo siempre en mi casa con respecto al compromiso político”, dice el joven con una sonrisa tímida. Agrega que los partidos grandes de izquierda no le interesan, y es debido a eso que migró a la IS, a la que define como marxista, leninista y trotskista. Calcula que este movimiento no posee más de 10 mil militantes; también aclara que su partido reivindica la IV Internacional (Congreso donde el PC soviético queda dividido entre Trotskistas y Leninistas).

Ante la pregunta sobre cómo se maneja la militancia juvenil, comenta que hay una división entre los jóvenes y los mayores, pero asegura que también comparten muchos espacios, como las “escuelas de política” que se realizan durante los recesos de verano e invierno. Profundiza su análisis cuando reflexiona sobre la diferencia que existe entre los jóvenes que participaban en política en los años ‘70 y los de hoy: “La militancia tenía otro arraigo, socialmente más extendido y funcionaba como un bloque sumamente ideologizado. Era más genuina; aunque la convicción creo que es la misma, lo que cambió fue la coyuntura política”, completó Lautaro.

La charla se extiende y el muchacho muestra una solvencia de conceptos carente de fisuras. Dice que el porcentaje de mujeres que militan es igual al de los hombres y aclara que la comisión femenina “funciona muy bien”, pero “los integrantes del partido con más edad son permeables a las concepciones machistas y se nota el esfuerzo que hacen por aceptar la integración de las mujeres”. Sorprende escuchar una crítica velada, ante un discurso como aprendido a sangre y fuego, cuando menciona que su partido debería estar más cercano al movimiento obrero, pero inmediatamente aclara que los jóvenes se dedican a llevar su prédica a las universidades y a los centros de estudiantes secundarios.

Con respecto al gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner, cree que se abrió un periodo interesante a nivel nacional e internacional, y siente que mucha gente salió del descreimiento y el escepticismo. Luego, añade: “Vemos que hay una reactivación. A partir del 2003 se percibió una primavera económica que llegó a su techo en el 2007, aunque no se puede negar que hay mucha gente que está mejor y no hay tanta marginalidad laboral”. Al finalizar la charla, especifica que no tiene ningún interés por escalar dentro del partido, pero afirma que le gustaría ser un referente en lo gremial ya que estudia el profesorado de historia y está convencido de que ese es su puesto de lucha para ayudar a concientizar a los trabajadores que son, según cree, “el motor del país”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario