martes, 18 de octubre de 2011

Una campaña con todos los condimentos

Por Mercedes Puddu y Ariela Vilker

Como sucede en la mayoría de las elecciones argentinas, la Izquierda es la que menos porcentaje de votos acostumbra obtener. Este año no fue la excepción; pero lo que le dio el tinte distintivo a su escuálida recaudación de sufragios fue el sainete en que muchos medios de comunicación transformaron su campaña. Resonante en el ámbito de Internet, el Frente de Izquierda se convirtió en un partido 2.0.

El FIT, encabezado por Jorge Altamira y Cristian Castillo, salió a pelear una batalla por partida doble, ya que debió sortear el obstáculo que representó la instancia pre-electoral, que les exigía 400 mil votos. Su lucha para superar las primarias lo llevó a construir efectivos spots publicitarios y campañas gráficas que, si bien no perdieron de vista el eje central de sus propuestas (aumento salarial para obreros y docentes, lucha contra la tercerización, recuperación de los sindicatos, legalización de la marihuana, mejoras y aumentos en el presupuesto a las áreas de educación y salud, finalización inmediata del pago de la deuda externa, despenalización del aborto, y techo a los picos inflacionarios, entre las más importantes), también hicieron hincapié en su apremiante necesidad: ”Nos exigen 400 mil votos en agosto para poder presentarnos en octubre”.

Siempre direccionada a defender los intereses de los trabajadores y las luchas por las conquistas obreras, la campaña electoral pasó a convertirse en una súplica para llegar al 1.5 por ciento de los votos que debían sumar en las primarias para pasar a la instancia de octubre.

Sin tomar conciencia de la repercusión que tendría sobre la popularidad de Jorge Altamira, el periodista y conductor Jorge Rial utilizó su cuenta en Twitter para publicar una frase que momentos después se convertiría en el “tema del momento” en la red social, y luego en una de las más célebres de las elecciones primarias: “Un milagro para Altamira”, pidió, en broma, Rial.

Una burla sutil que hacía referencia a la necesidad de esta fórmula de izquierda de alcanzar el “piso” indispensable para estar presente en las elecciones de octubre. La frase se convirtió, sin quererlo su autor, en el slogan más fuerte de la campaña del Frente, a pesar de estar fuera de los márgenes oficiales y de haber surgido espontáneamente.

Fiel a su estilo, el representante de la izquierda apeló a lograr el apoyo de los trabajadores, los jubilados y a las personas de menor poder adquisitivo como eje principal de su campaña.

“Nosotros, la izquierda” ha sido el slogan publicitario utilizado en el spot televisivo previo a las primarias, que funcionaba como respuesta a la pregunta de quién sería capaz de resolver los problemas que afectan a los sectores sociales más vulnerables. La izquierda se presentaba así como la solución más viable, pero para poder actuar pedía a cambio el voto, con el fin de evitar la proscripción.

Más allá de que la campaña fue efectiva y Altamira logró alcanzar el porcentaje de boletas requerido, es viable sostener que muchos de los votos fueron dedicados al chiste twittero, y no a los ideales que la izquierda expresa desde hace tantos años. Esta hipótesis pone en tela de juicio la cantidad de votos que obtendrá el partido en las elecciones que se aproximan, ya que el famoso “milagro” dejó de ser la atracción del momento. Como ya es de público conocimiento, y en base a los resultados alcanzados en las primarias y a los antecedentes históricos de la izquierda, muy probablemente el FIT no logre asumir como bloque presidencial, pero las propagandas no cesan. Hoy en día se ven en todos los medios de comunicación y ponen todo su ímpetu para conseguir, por lo mnenos, algún lugar entre las bancas del Congreso.

La campaña cierra hoy a las 18.30, en la sede de Unione e Benevolenza, barrio San Nicolás. Pero el partido tiene puesta su mayor atención en el día jueves, debido a que se efectuará una marcha desde el Congreso a la Plaza de Mayo para pedir “justicia y memoria” por los hechos ocurridos con el militante del partido obrero Mariano Ferreyra. Este acto, quizás conscientemente, será el que dé fin a una campaña tan caracterizada por las humoradas, como por datos y protagonistas de la dura realidad que el Frente de Izquierda ha defendido históricamente.

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