
Por Lucía Puglia
El año 2001 terminó en Argentina de la manera menos esperada. El caos por la crisis económica, política y social, que culminó con la instauración del corralito de Domingo Cavallo, ocasionó la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa. El día de año nuevo de 2002 Eduardo Duhalde, último caudillo de Buenos Aires, fue elegido por la Asamblea Legislativa para ocupar el cargo vacante en uno de los momentos más calientes de la historia argentina. Era el quinto presidente en doce días.
Considerado uno de los políticos más poderosos de Argentina, Duhalde fue investido por diputados y senadores con 262 votos a favor, 21 en contra y 18 abstenciones para terminar el mandato que el ex Presidente no pudo cumplir. Había sido vicepresidente de Carlos Menem, luego gobernador Bonaerense y Senador Nacional. Siempre estuvo acompañado por su esposa Hilda González, más conocida como “Chiche”, actual Senadora Nacional y candidata para el mismo puesto por Unión Popular y por sus cinco hijos: Juliana, Analía, María Eva, Agustina y Tomás.
Nació el 5 de octubre de 1941 en Lomas de Zamora, en el sur de Buenos Aires y cuando no se dedica a la política es un aficionado del ajedrez al que le gusta comer asados, realizar largas caminatas y seguir al club de fútbol de sus amores: Banfield.
“El que depositó dólares, recibirá dólares. El que depositó pesos, recibirá pesos”, dijo Duhalde ante el Congreso el 3 de enero, un día después de asumir la presidencia. Ésta es una de las frases desafortunadas que los políticos a veces usan para contentar al pueblo y que no siempre pueden cumplir. Y así sucedió: sus palabras quedaron sin efecto tan sólo tres días después al promulgar la Ley de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario, que derogaba la convertibilidad y pesificaba los créditos otorgados por el sistema financiero. Tiempo después reconoció su error:
Admito que me equivoqué; los dólares no podrán ser devueltos.
Durante su mandato llevó a cabo un plan económico productivista que generó un cambio radical en la economía argentina. La reconstrucción del edificio económico comenzó bajo su gobierno, pero la reconstrucción del tejido social no contó con la misma suerte. La veloz propagación de la pobreza y el desempleo generados por la crisis siguen siendo una espina en la garganta de la Argentina.
El mandato interino debía durar hasta el 10 de diciembre de 2003, sin embargo las elecciones se adelantaron y Duhalde dejó su cargo antes de lo previsto. Los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán bajo la represión policial en una manifestación de grupos piqueteros el 26 de junio de 2002 en la estación ferroviaria de Avellaneda cambiaron abruptamente el panorama político y social del país.
En las elecciones de 2003, con fuerte apoyo de la Provincia de Buenos Aires que concentra a gran cantidad de los electores del país, decidió apoyar a Néstor Kirchner que resultó electo presidente. Una jugada de la que hoy debe arrepentirse ya que su viuda, Cristina Kirchner, es su mayor opositora y la principal candidata a vencer en las próximas elecciones.
El regreso
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