Por Julieta De Achával
Eran las 18.00 horas del pasado miércoles lluvioso. Ocho candidatos a diputados nacionales por la Ciudad se presentaron a un debate de entrada libre y gratuita en el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, ubicado en Avenida Corrientes 1441. El Salón Auditorio, en el primer piso de la sede central de la entidad, tenía muchos asientos, ocupados y vacíos, expectantes a los diputados ordenados estratégicamente detrás de un rótulo con su respectivos nombres completos.
Por turnos, los candidatos tuvieron tres minutos para presentarse, o mejor dicho para presentar su partido y las propuestas. En tercer lugar habló la Diputada de la Coalición Cívica ARI, Patricia Bullrich. Además de decir que el gobierno elude al Parlamento y pedir por el fin del modelo actual de decretos, defendió la libertad de expresión y la autonomía del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
Siguió exponiendo, Manuel Garrido, el fiscal anticorrupción y primer candidato de la Unión para el Desarrollo Social (UDESO), partido político que propone trabajar y promover el papel de control que tiene el Congreso, que no sólo debe destinarse a legislar. “No bloquear, si no mejorar la función del Congreso”, advirtió el delegado de la UDESO. También hizo hincapié en promover las políticas públicas en materia de trasparencia, donde la Argentina se encuentra atrasada.
Ante el mínimo ruido, el público del auditorio desatendía el discurso de turno para mirar mal al emisor de la distracción. Los diputados proseguían, apurados por el reloj. La única interrupción posible a sus palabras constaba en tomar agua, o en su defecto, en rellenar el vaso con la sustancia. Pero solían aprovechar el sermón de sus pares para realizar la acción.
Las autoridades de la Coordinadora de Entidades Profesionales Universitarias de la Ciudad de Buenos Aires (Cepuc), que conducían el debate indicaron que los candidatos tendrían tres minutos por tema, y propusieron la proliferación de universidades como temática.
Esta vez le tocó primero a Garrido, ya que la ronda no empezaba siempre para el mismo lado. El diputado manifestó una falta de control y de calidad en la enseñanza y sobre el fenómeno de expansión advirtió que era difícil de controlar. “Estas cuestiones no pueden dejarse libradas a la economía, el Estado las debe regular”, demandó. Además llamó a la modificación de la Ley de educación, a que las entidades privadas sean reguladas y a la trasparencia activa en el volúmen de trabajo y en la evaluación del mismo.
Por su parte, Bullrich empezó por cuestionar la razón por la que se crearon y se siguen creando universidades. Denunció que en primer lugar se trata de la competencia política y no por la necesidad concreta de ofertas en un lugar. “La creación de universidades debe ser producto de la necesidad de la población y la existencia debe dictarse de una manera certera. El Consejo Universitario no debe decidir un nuevo proyecto de universidad solo por querer ampliar”, sostuvo. Todavía dentro del tiempo controlado por la Cepuc, pidió por la existencia de una organización que se encargue de regular y decidir la aprobación de universidades para evitar la proliferación y una presentación más seria para las entidades privadas y responsabilidad moral y financiera.
Luego fue el turno de Bulrich de continuar con la problemática de Nación Vs Buenos Aires y el transporte. Entonces, la diputada posicionó a su partido como defensores de la autonomía de la ciudad, y explicó que hubo buenos resultados en los países que trasladaron su capital. Después de hablar de la policía y de aspirar a otro modelo especializado para trabajar en las villas, con un sistema de méritos e incentivos, a la candidata se le acabó el tiempo para debatir acerca del trasporte.
El representante de la UDESO opinó que la autonomía no significa una solución automática de la problemática, ni tampoco la trasferencia de la policía federal a la ciudad. “No va a implicar una solución sin conducción civil, regulación de armas y una reforma legislativa en lo penal”, agregó Garrido.
Ambos candidatos coincidieron en remarcar el rol del Congreso. En cuanto al papel del control de la entidad, Garrido afirmó que al actual gobierno le sobra poder y la única voz femenina de candidatos en la mesa sostuvo que la diferencia entre un Congreso clausurado y uno que discute es fundamental. Entre la oposición había un buen clima. Los palos eran para el partido político vigente y ausente. Por motivos personales, el candidato a Diputado por el Frente para la Victoria, Roberto Feletti, no pudo asistir al debate. Tal vez por esta razón el staff del diario oficialista Tiempo Argentino no prestaba atención al acto. Uno de los noteros del medio jugaba al tetrix con su celular que emitía un sonido que interrumpía el debate e inevitablemente el periodista debía salir de la sala bajo la mirada atacante de los escuchas distraídos. Después de dos horas de pacífico y apurado debate, corrido por las agujas del reloj, cada diputado tuvo dos minutos para cerrar donde se destacaron en lo que suelen hacer los candidatos: campaña.
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