Por Agustín Gabutti
Una pareja de clase media come tranquila por la noche. Su diálogo cotidiano se ve interrumpido por un ruido que llama su atención. En la puerta de su casa escuchan gritos desesperados. “Ayuda, alguien por favor”, grita una desgarrada voz en off. El hombre, ingenuo, quiere abrir la puerta para dejar pasar a quien se encuentra en problemas e intentar darle una mano, pero la mujer, astuta y precavida, concluye que es un intento de robo. Otro hombre, otro día sale a trabajar y se acerca lentamente a su auto. Algo parece no estar bien. Al acercarse a unos pocos metros distingue vidrios rotos en el suelo, junto a la puerta izquierda delantera de su auto y ve que su vidrio falta. La lógica cotidiana se rompe cuando el hombre se alegra. ¿Por qué se alegra? Le robaron el stereo, pero no el auto. Llora de alegría, grita, festeja. Sus vecinos lo abrazan y la escena tiene un irónico final feliz.
Estos dos breves relatos son spots publicitarios de la campaña de la Unión Cívica Radical. “Se contruye una idea de cambio necesario, a partir de un mensaje negativo. La campaña puede funcionar o no, pero la idea que se transmite es negativa”, dice la docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aaires Gabriela Sued. El ciudadano que aparece es de clase media y se lo ve conformista con la realidad que tiene, resignado y vencido por un sistema superior. “La ficción de la vida cotidiana aparece en el campo político y la figura del lider queda a un lado”, concluye.
Luego de la contundente victoria de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones primarias, el radicalismo cambió su estrategia de comunicación. Los spots para el 23 de octubre si muestran a un líder, a uno que pretende ser carismático. Ricardo Alfonsín aparece frente a una multitud de militantes, quienes lo alaban de forma frenética. La construcción de la figura de Alfonsín ya no es la simple alternativa honesta, sino la de un líder que sabe lo que debe hacer, con ideas firmes, honesto y capaz de encender a una multitud con un discurso cargado de sentimientos. No sería atrevido pensar que Alfonsín intenta adoptar ciertos rasgos de la figura de la Presidenta de la Nación.
En la última publicidad de la UCR, Ricardo Alfonsín le habla directamente a la Cristina. Primero dice que no cree en ella, ni en las mentiras que supuestamente la rodean. Luego, aparentemente da por sentada su derrota: “Le aviso que no va a haber reforma constitucional, ni reeleción indefinida”, dictamina Alfonsín. Si él pensara que va a ganar las próximas elecciones, no tendría que avisar a Cristina Fernandez que no va a poder ser reelecta. “Hay ofertas como las de Dhualde, Elisa Carrió o Rodriguez Saa que quizás llegan con menos fuerza a esta nueva etapa y a lo mejor tengamos la suerte de que los argentinos nos eligan como la nueva fuerza, la oposicion más confiable”, dice Leandro, un militante Radical.
La Unión Cívica Raidcal crea su imagen como la antitesis del actual Gobierno Nacional, como la cara buena de la moneda, la solución posible. En sus campañas no plantean políticas concretas, ni proyectos propios que los distingan de los demás partidos, sino que se encargan de enfatizar hechos de la realidad, con el fin de demostrar que es posible solucionar los problemas que esos fenómenos producen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario